Legend: El tajo del moro
| dc.autor.muerte | 1935 | |
| dc.autor.nacimiento | 1860 | |
| dc.contributor.author | Diaz de Escobar, Narciso | |
| dc.contributor.other | Pilar Vega Rodríguez | |
| dc.coverage.spatial | east=-4.381396699999982; north=37.0950151 | |
| dc.coverage.temporalSiglo | Siglo XIV | |
| dc.date.accessioned | 2026-02-16T10:02:37Z | |
| dc.date.available | 2026-02-16T10:02:37Z | |
| dc.description.abstract | Asedio del castillo de Archidona | |
| dc.description.leyendas | EL TAJO DEL MORO(Tradición Archidonesa) Al erudito D. Francisco Rodríguez Marín El árabe más bravo del campo granadino,aquel que de Archidona la fortaleza guarda [1]aquel que con su sangre valiente y generosaregó cien y cien veces el suelo de su patria,meditabundo y triste, colérico y sombrío,recorre a grandes pasos la torre solitaria.Profundos surcos pliegan su altiva y noble frente,relámpagos siniestros destellan sus miradas:tal vez recuerda ansioso la historia lastimerade la gentil Tagsona [2] , de su hija idolatrada,que en el altar de amores sacrificó su vidamuriendo como mueren los que de veras aman,unidos ambos cuerpos en un eterno abrazo,¡en un cariño eterno unidas las dos almas!¡Tal vez del hado triste medita en los misteriosy mira destruidas grandezas de su raza,desiertos los hogares, cansado ya su pueblo,maltrechos sus hermanos, perdida su esperanza!Turbando del recinto el fúnebre silencio,guerreros islamitas penetran en la estanciay así dice un anciano ante el Alcayde Moro,la faz torva y colérica, vibrante la palabra.—¡Alcayde, noble Alcayde, la antequerana vegase cubre de reflejos de aceros y de lanzas,fogosos alazanes [3] se agitan por doquieray brilla en los pendones la cruz de Calatrava [4] .Asolan nuestros campos las huestes del cristianoy de escalar la sierra los enemigos tratan;¡Alcayde, noble Alcayde, dispón de tus valientesy unidos a nosotros corona las murallas! —Como el león despierta del sueño que le oprime»el valeroso moro, se irguió con arrogancia,sus manos estrecharon el vengador acero,brilló con más fulgencia [5] la luz de su miraday con acento ronco le dijo a sus leales:—Corramos a la lucha que nuestro Dios nos llama,ni ejércitos heroicos nuestro valor entibien,ni ahorremos nuestra sangre, que es sangre de la patria,¡Alah, que es poderoso, nos lleva a la victoriay muertes cien hallemos, primero que la infamia! II. Del ejército cristianoreunida la nata y flor,del castillo de Archidona [6]intenta la rendición. Los nobles de Calatravatestimonian su valory de Córdoba y Jaén,de su juramento en pos,van llegando caballerossolícitos a la vozdel más ilustre maestre,de aquel D. Pedro Girón [7] -11-que en repetidos combatessus ardimientos probó [8] . Alcayde tiene Archidonavaliente en toda ocasióny humillarle fuera hazañaque hasta el monarca dudó [9] . Los calatravos no cejany alentando aquel fervor,que a sus nobles ascendientesa la victoria llevó,llaman a voces al cieloy demandan el favorde la que es Virgen de Gracia,de la que es Madre de Dios [10] .Su plegaria oyen los morosy contestan a su voz:—Llamad, llamad a María,que puede en esta ocasióndaros femenil auxilioy cambiaros, por su amor,en ruecas vuestras espadas,entregando en conclusión,en vez de esas lanzas husosdignos de vuestra labor.Frenéticos los cristianosoyeron la imprecación,aquella horrible blasfemia -12-contra la Madre de Dios;—Ahí van los copos [11] hilados-cristiano acento exclamóy al mismo tiempo cayeron sobre la Torre del Sol [12] ,diluvio de estopa y balasque las casas incendió,trocando en hoguera inmensay en gemidos de dolor,el recinto amuralladoy aquel temerario ardorque a los hijos del profetadictaba su corazón. III. Archidona no se rinde;y van dos meses pasados,sin mirar la recompensade los esfuerzos cristianos.Aquel Alcayde Ibrahímhace inútil todo asaltoy ni sed ni hambre consiguenvencer a los sitiados [13] .Ni el bravo Conde de Cabra,ni el Maestre Calatravo,ni el Comendador Manriquehumillan arrojo tanto.Un ataque decisivose tiene por necesarioy si es contraria la suertehabrá que mudar el campo y regresar sin victoriaal recinto antequerano.En Dios puesta la esperanza,Girón pretende el escalo [14] - 13 -y al pie de la Torre caeherido por un peñasco,destrozada la armaduray en dos partido su casco.Al ver herido al Maestre,sin desmayar sus soldadosy bizarros capitanesterminan aquel asalto,haciendo sus manos furiasy de sus espadas rayos.Miles de moros sucumben,con sangre se riega el campoy entre escombros y ruinasse alza el pendón calatravo [15] . IV. AI ver el noble Alcayde que su gentevencida y humillada se replega (sic.)y que sólo la muerte es la señorade aquel campo fatal de sus proezas,sobre bravo alazán escala altivoel picacho más alto de la Sierra.Brotan sus ojos ráfagas de fuego,rompe el acero que esgrimió su diestray maldice a los hombres de su razaque se dejan vencer en la pelea.Llega al borde del tajo formidable,a cuyos pies asiéntase la vega,mide la horrible altura que detieneal caballo que brama y que babea;éste se aterra del abismo horrible,clava sus herraduras en la peña,pero vencido al fin lánzase al aire,y alazán y jinete unidos ruedanfantasmas fugitivos del espacioque hallan sepulcro y pedestal de piedra [16] — 14 —Los siglos han transcurridoy del recinto murado,es hoy corona de nieveun devoto santuario,donde la Reina del cielorecibe culto sagrado.Ni los rigores del tiempo,ni el transcurso de los años,borrar lograron la huellaque al borde de aquel barrancodejó la férrea herraduradel alazán despeñado [17] . Refieren a los viajeroslos campesinos el casoy por el Tajo del Moroes conocido aquel Tajo,donde el Alcayde Ibraíneternizó su fin trágico,nueva página añadiendoa los siglos que pasaron. NOTAS [1] Ibrahim el Alcalde de Archidona, había sido en su juventud blando y magnánimo, pero saturado de hiel su corazón contrajo habitual pesadumbre y mudó de tal manera su condición que su dulzura degeneró en sed de sangre enemiga y su clemencia en una ferocidad desesperada.— (Historia de Granada, T. 3. p. 313) (Nota del autor).[2] Tagsona, hija de Ibrahim, enamorada de Hamet Alhaizar, huyó con éste. Perseguida por su padre se arrojaron los amantes desde lo alto de una Peña, que desde entonces se llamó de los Enamorados, y separa los términos de Antequera y Archidona. Sobre este suceso se han escrito distintas relaciones. Citaremos como las más notables la del P. Mariana, Marzo, Walla, Barrero Baquerizo, P. Cabrera, Lafuente Alcántara, Fernández, Guillen de Robles, Viardot y Llegros. Juan de Vilchez escribió sobre este asunto un poema latino, Dña.Trinidad de Rojas una leyenda en verso, otra D. J. M. Bremón y la actriz Dña.Catalina Larripa un drama en dos actos. (Nota del autor).[3] Alazán: color rojo, cobrizo. 2. adj. Dicho especialmente de una caballería: De color alazán. Apl. a caballo, u. t. c. s. Diccionario de la Lengua Española, RAE).[4] Calatrava: orden militar y religiosa de los caballeros de Calatrava fundada en el reino de Castilla en 1158.[5] Fulgencia: derivado del verbo “fulgir”, brillar.[6] El castillo de Archidona servía de puesto avanzado al Bey de Granada. La fundación de esta ciudadela es perdida en la noche de los tiempos. Se denominó Escua en la época fenicia, Arx-Domina en la romana y Arxiduna en la árabe.— Lafuente. T. 3. p. 311. (Nota del autor).[7] Pedro Girón: Pedro Girón de Acuña Pacheco, señor de Briones, maestre de la Orden de Calatrava (1445-1466).[8] Al asalto de Archidona acudieron los caballeros de Calatrava que defendían la frontera de Jaén. El Conde de Cabra, D. Diego Fernández de Córdoba vino con las gentes de sus estados y el Comendador de Santiago D. Federico Manrique con 200 caballos y 400 peones.— Rades, Crónica de Calatrava cap. 37. (Nota del autor).[9] El Rey Enrique IV no estimaba oportuno el asalto de Archidona, por creer la fortaleza casi inexpugnable. (Nota del autor).[10] Dice Lafuente que “Es fama que lejos de arredrarse los moros al oír las descargas mezcladas con las aclamaciones de los cristianos que vitoreaban a la Virgen, contestaron con insultos y con burlas diciendo: «Que hacían bien en invocar a María, cuyo auxilio femenil era muy oportuno para trocar las lanzas en husos y las espadas en ruecas para hilar; mas los soldados del Maestre recargando sus máquinas de balas y combustibles replicaron:—; ¡Allá van los copos hilados!— y lanzaron tal diluvio de bombas de estopa encendida, pez y alquitrán que todos los edificios de la fortaleza comenzaron a hundirse y arder, y Washington Irving alude a este suceso en sus Cuentos de la Alhambra. (Nota del autor).[11] Copo: 3. m. Mechón o porción de cáñamo, lana, lino, algodón u otra materia que está en disposición de hilarse. (Dicionario de la Lengua Española, RAE).[12] La Torre del Sol fue la escogida para ser escalada. (Nota del autor).[13] Según Guillen Robles el agua se había agotado en los pozos y cisternas y solo a costa de mucha sangre se conseguían recoger unos cuanto odres de la fuente que estaba al pie de la altura. (Nota del autor).[14] El Maestre D. Pedro Girón clavó los garfios de una escala en los adarves de la Torre del Sol, pero apenas había subido unos escalones cayó sin sentido, herido en la cabeza por una gruesa piedra— Historia de Málaga, por Guillen, p.349. (Nota del autor).[15] La fortaleza de Archidona fue tomada en julio de 1462. Se concedió el Señorío de esta villa al Maestre de Calatrava D. Pedro Girón, Conde de Ureña, ascendiente de los Duques de Osuna. (Nota del autor).[16] El desgraciado fin del Alcaide de Archidona se cita por numerosos historiadores. (Nota del autor).[17] El Tajo del Moro, puede admirarse perfectamente desde la cumbre que corona la Sierra donde se halla el Santuario de la milagrosa Virgen de Gracia. En un peñasco del borde se ven formados dos semicírculos en figura de herradura que los archidoneses miran y conservan con respeto como una prueba de la verosimilitud de la tradición. — Lafuente Alcántara en su Historia de Granada, T. 3 p.322. Guillen en su Historia de Málaga, p. 350 y Marzo en la suya. T. 1, p. 412, citan esta creencia (Nota del autor). | |
| dc.description.provincias | Andalucía::Málaga | |
| dc.description.ubicacion | Archidona | |
| dc.identifier.citation | Curiosidades malagueñas: colección de tradiciones, biografías, leyendas, narraciones, efemérides, etc. que compendiaran, en forma de artículos separados, la historia de Málaga y su provincia, Málaga, Agustín Parejo, 1890, pp.10-14. | |
| dc.identifier.uri | https://hdl.handle.net/10641/7908 | |
| dc.leyendas.tema | Edificios y monumentos | |
| dc.leyendas.tema | Hitos geográficos | |
| dc.rights | Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International | en |
| dc.rights.accessRights | open access | |
| dc.rights.uri | http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/ | |
| dc.subject.leyendas | Toma del castillo de Archidona | |
| dc.subject.leyendasPersonajes | Alcayde de Archidona | |
| dc.subject.leyendasPersonajes | Pedro Girón | |
| dc.title | El tajo del moro | |
| dc.type | other | |
| dspace.entity.type | Leyenda |
