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El esquivar la ocasión es prevenir el peligro. Leyenda histórica. Castilla 1358.

dc.autor.biografiahttp://gicesxix.uab.es/showAutor.php?idA=356
dc.autor.biografiahttp://dbe.rah.es/biografias/9509/manuel-fernandez-y-gonzalez
dc.autor.muerte1888
dc.autor.nacimiento1821
dc.contributor.authorFernández y González, Manuel
dc.contributor.otherPilar Vega Rodríguez
dc.coverage.spatialeast=-5.9844589; north=37.3890924
dc.coverage.temporalSigloSiglo XIV
dc.date.accessioned2026-04-10T08:29:40Z
dc.date.available2026-04-10T08:29:40Z
dc.description.abstractDon Pedro ordena la muerte de Don Fadrique Alfonso
dc.description.leyendasEl esquivar la ocasión es prevenir el peligro.Leyenda histórica. Castilla 1358.   I. LA MANCEBA DEL REY En ancha capa embozado,Hasta la sien el sombrero,Desnudo el brillante aceroEn ademán recatado;Se ve en oscura callejaDe Sevilla la morunaAI resplandor de la lunaUn hidalgo en una reja.Nada tras ella se veQue está el aposento oscuroY no es tan poco seguroEl poner muy cerca el pie.Mas si a alguno el miedo dejaDeslizarse junto al muroEscucha el acento puroDe una mujer, tras la reja;Y sin duda a departirAmorosos se citaron,Pues de la dueña aguardaronEl descuidado dormir.—Un nombre me demandáis,Dijo el hombre a la mujer,Si pretendeislo tenerPor mi medio, os engañáis.¿De mi destino inclementeLo infausto no concebís,O que obrareis, presumís,Callando, más cuerdamente?Por Dios, que tenéis razón;Mañana Reina os hiciera,De Castilla, si pudiera,Y al par de mi corazón.Solo el último os ha dadoLo menguado de mi estrella,Y pues no puedo vencella.Pedir más es excusado.—Calló el doncel suspirandoEn su amoroso despechoY así pasaron gran trechoEntrambos a dos callando.—Si tanto puede la estrellaContra vos, dijo a su vezCon mal cubierta altivezTras de la reja la bella,No será pediros mucho,Que un momento me escuchéis.——Hablar, repuso él, podéis.Que de buen grado os escucho——Hubo en Castilla un Rey, tiempo lejanoEntendido, valiente, justiciero;Azote del rebelde castellano,Y poderoso amigo del pechero.Era rubia su blonda cabelleraY sus ojos de angélica ternura.Que por su mal, de pérfida extranjeraMiraron un momento la hermosura.—Mordió él embozado el labioHasta dejarlo sangriento,Y ella siguió con su cuentoQue tal vez era un agravio.—Un hermano bastardo, el de ToledoSin respetar la esposa del hermanoLanzó a su frente, a su poder sin miedo,Negro borrón en su delirio insano;¡Mentís! ¡mujer baladí !¡ Silencio!... ¡poder de Dios !¿Quién os ha contado a vosLo que se ha ocultado a mí?—¿Quién? ¡los celos! yo guardéEl sueño de vuestra esposa,Y suspicaz, recelosaJunto a su lecho velé;Alguna vez en el sueño,De su mente roto el dique,El nombre de D. FadriqueSalió a su labio risueño.Y su rival la mirabaCon sarcástica alegría,Y ella ¡Fadrique! decía;¡Ella a Fadrique llamaba!Y a D. Pedro de Castilla,Aquella mujer mirandoLe contemplaba temblandoRojo de rabia a su orilla.Ronco, trémulo, imponente,Pálido el fiero semblante,Al fin gritó en voz pujanteMirándola frente a frente:—Daréisme pruebas mañana;De no ¡cabeza tenéis!Y meditad las habéisCon el diablo en forma humana.—¿Pruebas queréis? podéis irVuestro alcázar a rondar,Y allí las habréis de hallarSin tenerlas que pedir.—Y de rabia y celos loca.Dejó, cerrando la reja,A Don Pedro en la callejaCon la palabra en la boca  II. EL MAESTRE DE SANTIAGO La noche está silenciosa.Alta la luna en el cieloMal brillando, tras el veloDe la bruma matinal;El alba por el orienteSu paso medroso avanza,Y apenas su luz alcanzaEl muerto mundo a alumbrar.Es un ancho gabineteAlhajado a la morisca, De castellana odaliscaDestinado a la mansión.Una lámpara de plataSobre la mesa reflejaY una esclava ver se dejaSobre dorado almohadón.Alta ventana arabescaDeja ver el ancho cieloLibre paso dando al vuelo -119-De la brisa matinal;Y se agitan las cortinasEn movimiento ondulosoAl impulso vagorosoDe su beso virginal.Sin duda la esclava esperaEl plazo de alguna cita,Pues, impaciente, no quitaDe la ventana el mirar;Y hay arrollada una escalaDe seda sobre la mesaY parece que la pesaDe las horas el rodar.Al fin sonó en la callejaDe pasos leve ruido,Y luego débil silbidoEn la estancia penetró;Y al arrojar a la calleLa mirada adormecida,Informe, vaga, perdidaFantasma en la sombra vio.—¿Sois vos?—preguntó en voz débilEn la ventana la esclava,Y el que en la calle aguardabaDijo en voz débil—Soy yo—Y a aquella señal, la escalaCayó, hasta el suelo rodando,Y por la escala trepandoUn hombre en la estancia entró.—Buen maestre de SantiagoLe dijo entonces la mora,Os aguarda mi señora.—Pues bien, recibe tu pago-Contestó voz convulsivaEn acento tan sombrío,Que bañó de sudor fríoLos miembros de la cautiva;Que vio a la luz amarillaDe la lámpara expiranteEl iracundo semblanteDe D. Pedro de Castilla;Que arrastrándola a una puertaCon fuerza desesperada.Tendió de una puñaladaA la triste esclava, muerta.Y luego a andar empezóA largos pasos la estanciaMaldiciendo de la FranciaQue tal consorte le dio.Y allí esperaba impacienteLa venida del hermanoCon el puñal en la mano.Con el frenesí en la mente.Otra vez sonó a lo lejos.De pasos leve ruido,Y otra vez débil silbidoEn la estancia penetró;Y al arrojar a la calleLa mirada enfurecidaInforme, vaga, perdidaFantasma en la sombra rió.—¿Sois vos?—preguntó D. PedroQue colérico temblaba,Y el que en la calle aguardabaDijo en voz débil—Soy yo—Y a aquella señal la escalaCayó hasta el suelo rodandoY por la escala trepandoOtro hombre en la estancia entró.— ¿En dónde están mis amores?—preguntó con voz galante,Y vio el funesto semblantede D Pedro centellar,Y sintió su fuerte manoAsida de su ropajeY le escuchó en su corajeCon voz de trueno gritar:—Bien, por Dios, D. Fadrique de Toledo,El decoro veláis de vuestro hermano,Y a su poder sin miedo, ¡Necio! lanzáis con atrevida manoNegro borrón a su soberbia frente.iOh! que pensasteis, mal, si con el nombreDe hermano os escudasteisY de mi justa cólera esperasteisSin temor el torrente; en vos un hombreQue a mi trono escupió solo contemploY ¡por Dios! serviréis de triste ejemploA mi pueblo traidor. ¡Ah mis leales! ¡Los que mi trono, fuerte, defendisteisDe la traición cobarde a los puñalesY a Trastamara en Nájer a vencisteis!¡Valientes! ¡junto a mí!—Cual un torrenteQue de la alta montaña se derramaY en la fértil llanura desparramaSu revuelta corriente;Así del Rey al grito sanguinarioVeloces sus macerosInundaron el ancho gabinete.Feroces y altanerosArmados de la espuela hasta el almete.Ahí tenéis un traidor—el Rey les dijo—¡Matadle sin piedad! y sus miradas,Brillaron con feroce regocijo.Y allí estaba el Maestre de SantiagoInmóvil y serenoCual de tormenta en medio del estragoSegura roca, al retumbar del trueno.—¡Don Pedro de Castilla, el justiciero!En sarcástica voz, dijo el bastardo,Conozco bien tu corazón de aceroY de él ni amor ni compasión aguardo.¡Tigre sediento de la sangre mía!El hijo de Leonor tu frente escupeManchada de traidora cobardía¡Blanca infelice! como tú hechiceraMi madre era también ¡oh madre mía!—Y trémulo D. Pedro le escuchabaLa vista fija, el corazón de fiera.—¡Rematadle, gritó de rabia rojoVolviéndose feroz a sus maceros.Y allí cayó al embate de su enojoLa flor de los cristianos caballeros.   III.  CONCLUSIÓN Al fin de un oscuro tramoDel alcázar de Sevilla.De la Reina de CastillaEn la que cámara fue.Orilla una chimeneaDo arde madera olorosaEstá sentada una hermosaY un joven rubio a su pie.Os pido, la dijo, albricias,Ha muerto la de Borbón .—Bien dijo, ella, galardónMerecen tales noticias.—Murió la aleve pareja;Más, hechicera Padilla,De ser mi esposa en CastillaLa loca esperanza deja.Que aunque tu fe no denigroY te adora el corazón.El esquivar la ocasiónEs prevenir el peligro.
dc.description.provinciasAndalucía::Sevilla
dc.description.ubicacionSevilla
dc.identifier.citationSemanario Pintoresco Español. 29 marzo 1846; Nueva época. nº 15, pp. 118-119.
dc.identifier.urihttps://hdl.handle.net/10641/8030
dc.rights.accessRightsopen access
dc.subject.leyendasPersonajesDon Pedro
dc.subject.leyendasPersonajesFadrique de Toledo
dc.subject.leyendasPersonajesLeonor
dc.subject.leyendasPersonajesBlanca de Borbón
dc.titleEl esquivar la ocasión es prevenir el peligro. Leyenda histórica. Castilla 1358.
dc.typeother
dspace.entity.typeLeyenda

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