Legend: La bordadora de Granada
| dc.autor.biografia | http://dbe.rah.es/biografias/13205/jose-joaquin-de-mora | |
| dc.autor.muerte | 1864 | |
| dc.autor.nacimiento | 1783 | |
| dc.contributor.author | Mora, José Juaquín | |
| dc.contributor.other | Pilar Vega Rodríguez | |
| dc.coverage.spatial | east=-3.7202391; north=37.1878785 | |
| dc.coverage.temporalSiglo | Siglo XV | |
| dc.date.accessioned | 2025-12-18T10:18:02Z | |
| dc.date.available | 2025-12-18T10:18:02Z | |
| dc.description.abstract | Gonzalo Fernández de Córdoba rapta a la mora Celima para que entre al servicio de la reina Isabel | |
| dc.description.leyendas | La bordadora de Granada ¿Es posible que te abracesA las cortezas de un robre,Y dejes el árbol tuyoDesnudo de fruta y flores?*******Alá permita, enemiga,Que te aborrezca y lo adores.Pérez De Hita.ADVERTENCIA Cuando yo estaba en Granada arrastrando bayetas, la buena mujer que me cuidaba la ropa, me contaba que la reina Isabel era muy aficionada a buñuelos. Hallándose poniendo el cerco a Granada, en la ciudad de Santa Fe [1], fundada con este designio, supo que en una plazuela de Granada, llamada el Pilar del Toro [2], ponía su ambulante manufactura, una buñolera mora, que tenía unas manos divinas. Antójesele a la Reina Católica comer los productos de su industria, noticioso de lo cual Gonzalo de Córdoba, entró en medio del día por la puerta y calle de Elvira, vestido de moro y a caballo; llegó al Pilar del Toro: agarró a la buñolera por un brazo, la puso a las ancas, y partió a correr. Como el buñuelo no es un objeto muy a propósito para los adornos poéticos, he transformado a la buñolera en bordadora, y le he dado un granito de amor, que es ingrediente tan necesario en las aventuras de aquel siglo y de aquella escena. -25- I. LA FUGA. I. Sobre la puerta de Elvira,Está un moro de atalaya,Que más que acechar, suspiraClamando al cielo: "Mal hayaRostro que tal pena inspira;Que apena el bigote rayaSobre mi labio, y ya el senoGuarda de amor el veneno.II. "Mal haya el hora en que pudoDomar mi suelto albedrío,Plegando el vigor sañudoQue animaba el pecho mío.Pues ya ni hierro ni escudoSé empuñar con noble brío,Cual antes, ni en la batallaMi valor ardiente estalla. III. "Quien tiene la culpa, gimaCual yo de amor no pagado;Deshecha la propia estima,Y el corazón destrozado."Causaba este mal Celima,Mora diestra en el bordado,Que al vivo imita en laboresBellas, pájaros y flores- -26- IV. Junto a la puerta de ElviraVive Celima, y el MoroLas miradas no retira,De donde está su tesoro."En esos muros respira"Dice, "la beldad que adoro"Y en ellos fija abatido,Las miradas y el sentido. V. Dan en la torre de Vela [3] ,Con golpes lentos las doce.Tal vapor la noche vela,Que ni un bulto se conoce.Un jinete con cautelaPor el Triunfo [4] va veloce,Y a la puerta de CelimaDetiene el paso, y se arrima. VI. De celos entonce herido,La atalaya el Moro deja;Baja airado y confundido,Y agudo puñal maneja.Llegando al umbral querido,Ve un potro, atado a la reja,Y furibundo prometeQuitar la vida al jinete. -27- VII. Todo es silencio y reposo.Grato perfume el ambienteDespide, y el cielo umbrosoNi un leve rayo consienteDe estrella alguna. MedrosoYa cual gamo, o ya valienteCual tigre herido, el amanteSe detiene vacilante. VIII. Entre abierto ve el postigoDe la que adora, y sospechaQue algún venturoso amigoEn blandos lazos la estrecha.Pone al cielo por testigoDe su injuria, y ya deshechaEl alma en furor y enojo,No halla obstáculo su arrojo. IX. La puerta empuja y la huellaDentro pone, cuando ufanoSale con Celima bella,Guerrero altivo. En su mano,Luce la pura centellaDe un estoque toledano.Un alquicel [5] verde y plata,Su rostro y pecho recata, X. Y al verlo, su mente embargaCiego furor. Le arremete,Y atroz golpe le descargaCon el puñal de Albacete.Pero tanto el cuerpo alarga,Y tanto el odio someteSu razón, que el mal seguroGolpe descarga en el muro. XI. El ofendido guerrero,Rápido se precipitaCon el esgrimido acero,Sobre el audaz que meditaSu muerte. De un tajo fieroAliento y amor le quita.Monta veloz, y la grupaTrémula Celima ocupa. -28- XII. Con los brazos se afianza,Ciñendo el cuerpo al valiente,Que ya encierra su esperanza.¡Mísera! que al inocenteNiega su amor, y se lanza,Tan linda como imprudente,Al que la roba y engaña;Y es un adalid de España. XIII. El gran Capitán Gonzalo,Que hace días se desvelaPor llevar este regaloA la inmortal Isabela.Terror del Moro y del GaloSu nombre fue: pero anhela,Más que belicosa fama,Servir a una ilustre dama. XIV. De la diestra bordadora,Noticia Isabel tenía.Quiso que fuese la Mora,Dama de su compañía.El Gran Capitán no ignoraTal deseo. Su osadía,Que ningún rival empaña,Lo induce a tentar la hazaña, XV. Un esclavo cauteloso,Lleva a Celima un billete,En que su afecto ardoroso,Oculto amante promete.Con el mensaje engañoso,Va también un brazalete,Y un collar de oro bruñido,De ricas perlas guarnido. -29- XVI.Por el don, la dama infiere,(Que un don los montes allana)Que el amante que la quiere,No es de clase humilde y llana.Y ya el corazón le hiereNo amor, si soberbia vana,Que con potente atractivo,Dobla su rigor esquivo. XVII. Responde al billete, y juraFe que con bronce compita.Y así a Gonzalo aseguraLa proeza que medita.De nuevo escribe, y procuraDe noche amorosa cita,Con tan ardiente eficacia,Que al punto obtuvo la gracia. XVIII. Y en esta cita, la MoraMudó de asilo y de suerte,Y el infeliz que la adora,Recibe temprana muerte.Ciega ambición, quien ignoraTus dones, pueda acogerte,Para hallar en tu servicio,Negro y hondo precipicio. -30- II. LA CORTE. i.En un eminente estrado,Que en nácar y en oro brillaSobre un cojín de brocado,Está Isabel de Castilla.El Rey en pie está a su lado,Y en frente, vasta cuadrillaDe adalides e infanzones,Que defienden sus pendones. II. Hernán Cortés, extremeño,Gallardo joven de brío,Que ya en militar empeñoDerramó de sangre un río.Manrique, de Lara dueño,Que en el sazonado estíoDe la edad, luce en la tierra,Sabio en paz, temible en guerra. III. Los Silvas y los Farfanes,Los Méndez, y los Tendillas,A cuyos duros afanes,Deben su prez [6] las Castillas;Con otros muchos galanes,Que en amores y en rencillas,En lides y galanteos,Ganaron muchos trofeos. -31- IV. A un lado del aposento,Está un genovés piloto,Que con osado ardimiento,Ofrece imperio remoto.Las furias del elemento,No pueden servir de coto.A su meditar profundo;Mas ofrece —un Nuevo Mundo V. En este grupo de gente,Noble, ardorosa, esforzada,Fija el mundo atentamente,De Norte a Sur la mirada.Que la raza de Occidente,Largo tiempo esclavizadaPor Musulmana bandera,De allí su salud espera, VI. Santa-Fe encierra en sus murosGermen de sucesos grandes;De hoy más no estarán segurosCerdeña, Milán, ni Flandes.Allí están los hombres durosQue alcanzarán de los AndesLas cimas, fijando en ellas,De hispano poder las huellas, VII. Allí, los que la rudezaDe tosca y áspera gente,Tornarán en gentileza,Con habla dulce, elocuente.Y la gótica aspereza,Desarrugada la frente,Se humillará a la dulzuraDel saber y la cultura. -32- VIII. Una dama es quien fomentaCon su voz y su mirada,Tal porvenir; quien sustentaLa contienda ensangrentada,Ultimo golpe a la afrentaDe Iberia; quien adoradaPor invencibles guerreros,Da el impulso a sus aceros. IX. Ella en Madrigal empiezaAún niña, sin enseñanza,A recorrer con grandeza,Vida llena de esperanza.Ciñe audaz en su cabeza,Rica diadema, que lanzaFulgores resplandecientes,A tres naciones potentes, X.De Gibraltar al Pirene,Del Guadiana a Valencia,Con fuerte mano sostieneSegura la vasta herencia.Mas, cual valladar, detieneSu gloriosa prepotencia,La morada peregrina,Donde el rey Zagal [7] domina. XI. Solo a domeñar aspiraAquel albergue postreroDel Musulmán, que en él miraNublado el puro luceroDe su fama. No respiraYa sino furor guerrero.Su divisa es— o ser nada,O ser Reina de Granada. - 33- XII. "Nobles infanzones," clama,Con eco grave y benigno,"Si bravo aliento os inflama,De sangre española digno,Tiempo es ya de que la fama,Borre ese baldón indigno,Que el nombre español afea;Libre al cabo España sea. XIII. "En las fieras Alpujarras,Tremolan ya sin mancilla,Las aragonesas barras,Con el León de Castilla.Tiempo es ya que de las garrasDe musulmana gavilla,Granada y su muro fuerteVuestro heroico ardor liberte. XIV. "Gonzalo Fernández digaSu parecer, ya que muestraTanto en bélica fatiga,Seso firme y mano diestra."Callan en la turba amigaTodos; mirada siniestraDespide que la ira exalta;"¡Qué !" dice, "-¿ Gonzalo falta?" XV. "No falta," dice un guerrero,Que entra de pronto en la sala;"No falta quien con su acero,Su fidelidad señala.La mano que al Moro fieroTropas y campiñas tala,Conduce a la Bordadora,Que vos quisisteis, Señora." -34- XVI. Isabel torna risueñaLos ojos al que esforzado,En tal peligro se empeña;Tal empresa ha consumado.Compasiva y alhagüeña,Depone su gesto airado,Dando la mano a Celima,Que ya el temor desanima. XVII. Ella, infeliz, reconoce,Tarde la impía acechanza,Mientra al corazón, veloceCruda flecha el amor lanza.En vez del mentido goce,Que le ofreció la esperanza,Se ve, por mano proterva, [8] Vendida, engañada, sierva. XVIII. Despecho y amor unidos,Abrénle profunda llagaQue encadena sus sentidos,Y apresura muerte aciaga.Por los bosques escondidos,Sola y afligida vaga,Cual corza a quien parte el seno,Dardo teñido en veneno. XIX. Si con Gonzalo se encuentra,Baja confusa los ojos,Y su dolor reconcentra,Y reprime sus enojos.La voz se le añuda, y mientrasSe cubre de visos rojosSu faz, la infelice Mora,Baldón y afrenta devora. -35 XX. Como en el limbo olorosoDe tierna flor, el gusanoLabra el nido, silencioso,Y el jugo puro y liviano,Consume voraz y ansioso,Hasta que el color lozanoSe borra, y el tallo erguidoQueda flojo y abatido: XXI. Tal la pasión comprimida,Labra en Celima dolencia,Que de la temprana vida,Devora la grata esencia.Y al cabo, desfallecida,Victima de la violenciaDe amor, a la tumba baja,Sin saberlo quien la ultraja. XXII. Que él, de combates sediento,Ciego al peligro se arroja,Y audace, del alto asiento,La raza alarbe [9] despoja.Mas tarde, rayo violento,Verterá corriente rojaSu victoriosa cuchilla,Donde Parténope [10] brilla. XXIII. Hasta que un duro mandato,Vengando el mal de CelimaCon enemigo conato,Del guerrero el pecho oprima.No faltará quien ingrato,Mal rey, falso amigo, imprima,Pagando servicios fieles,Torpe mancha en sus laureles. J. J. DE MORA. [1] Santa Fe de la Vega de Granada, allí se firmaron las capitulaciones con Cristóbal Colón sobre las condiciones de la expedición a América, el l 17 de abril de 1492. Se fundó como campamento militar en 1483.[2] Obra de Diego de Siloé y que se utilizaba como abrevadero para los animales.[3] También llamada Puerta del Sol en el siglo XVI. Punto de acceso a la alcazaba.[4] Jardines del Triunfo, que en la época mora eran un cementerio.[5] Alquicel: 1. m. Vestidura morisca a modo de capa, comúnmente blanca y de lana. (Diccionario de la lengua española, RAE).[6] Prez : honor, gloria[7] Llamado El Zagal (valiente) por los cristianos; Mohammad XIII, emir de Granada.[8] Proterva: 1. adj. Perverso, obstinado en la maldad. U. t. c. s. (Diccionario de la lengua española, RAE).[9] Alarbe: inculta[10] Parténope: nombre de la primera fundación de la ciudad de Nápoles. | |
| dc.description.provincias | Andalucía::Granada | |
| dc.description.ubicacion | Santa Fe | |
| dc.identifier.citation | Leyendas españolas, C. y H. Senior, 1840, pp. 24-35. | |
| dc.identifier.uri | https://hdl.handle.net/10641/6651 | |
| dc.rights | Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International | en |
| dc.rights.accessRights | open access | |
| dc.rights.uri | http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/ | |
| dc.subject.leyendasPersonajes | Gonzalo Fernández de Córdoba | |
| dc.subject.leyendasPersonajes | Isabel la Católica | |
| dc.subject.leyendasPersonajes | Celima | |
| dc.title | La bordadora de Granada | |
| dc.type | other | |
| dspace.entity.type | Leyenda |
