Legend: Las bodas del conde Malo
| dc.autor.biografia | http://www.filosofia.org/ave/001/a296.htm | |
| dc.autor.muerte | 1896 | |
| dc.autor.nacimiento | 1819 | |
| dc.contributor.author | Quadrado y Nieto, José María | |
| dc.contributor.other | Pilar Vega Rodríguez | |
| dc.coverage.spatial | east=2.483333000000016; north=39.633333 | |
| dc.coverage.temporalSiglo | Siglo XIV | |
| dc.date.accessioned | 2026-02-05T10:19:17Z | |
| dc.date.available | 2026-02-05T10:19:17Z | |
| dc.description.abstract | Tradición sobre el malvado caballero mallorquín, seductor y asesino. Una antigua amante, disfrazada de trovador, se presenta en el castillo del conde Malo cuando éste celebra sus bodas. | |
| dc.description.leyendas | Las bodas del conde Malo[1] I Al pie de fiero monte está un alcázar fieroque la cerviz no pudo domar de Galatos:tendido allá a sus faldas yace, cual escuderoal pie de bravo potro que al freno no cedió. Blanquear de un lado vieras al lóbrego castilloflotando entre las copas de bramador pinar;del otro envuelto en sombras le vieras amarillosobre un parduzco fondo de rocas destacar.A solas los vecinos sin voz le maldecían;sembraba el bosque en torno mas de una triste cruz;de lejos los viajeros tan solo le veían;y huían bien de paso al declinar la luz.No porque ya consagren su ruina las consejas,no porque en las almenas entonces aquilónlas yerbas agitara cual fúnebres madejas,o remedara llanos silbando en el salón. No porque algún fantasma en incansable girovagara por los muros con grillos a sus pies: de vez en cuando oían sólo un nocturno tiro...de sangre un mudo rastro mostraba el sol después.Colonias de otro mundo no son sus habitantesson hombres sí de acero, de fuerte hueso y pro:los llaman cazadores, más vistos sus semblantescazaran sendas fieras, que liebres y aves no.Y a fe que aún no temía el mísero aldeanode aquel caballo verde el relinchar fatal,tendida del jinete la descarnada mano,ni el casco de herradura sellado en pedernal.Que aquel jinete aéreo que en sueños hoy le asombratenía en sí más vida, y espanto no menor.iba de un miedo a otro lo que de cuerpo a sombraal que el mal conde llaman, llamaban su señor.¡Feliz quien no le vido, quien no sintió su abrazo,ni su furor, ni el golpe de su manopla atroz,ni de su voz el mando, más dura que su brazo,ni el brillo de sus ojos fatal más que su voz. Ni vido abrirle calle temblando los vasallos, ni en las nocturnas marchas el brillo del metal,ni fijos en el patio bullir doce caballosque aguardan cual los rayos al pie del Inmortal. Ni vio curtidos rostros fumar durante el díasentados a la puerta en su traidora paz:la casa, cual su dueño, en su interior vacía,sombría y vigilante de fuera cual su faz Cercóse empero un día de artificial florestala casa, y con guirnaldas veló su desnudez,sonrió por sus ventanas, y se vistió de fiesta,cual duro pecho que ama por la primera vez. De caza los trofeos la pared descuelganondean colgaduras, alfombras huella el pie,depuestos sus enseres los cazadores huelgandebajo azul librea que mal les cubre a fe. Asoman los retratos del polvo el ceño innoble,sillones hay más blancos, y flores por do quier,suceden lindos muebles, a los de bronce y roble,y todo la llegada anuncia de mujer.Y vino al fin de hidalgos brillante cabalgatay a los villanos luego se dijo vitoready apeóse una doncella de azul vestida y platade majestuosa frente, de tierna y dulce edad.Y al asomar del alba, al resplandor de velas,a aquella blanca mano la suya el conde unióy era un crujir de sedas y resonar de espuelasy alegre bisbiseo que el día prolongó.Y en tanto afuera el vulgo en ponderosa barray en campesinos juegos ejerce su rigor.mal resiste el conde a lucha tan bizarrael pecho se desnuda celoso de su honor. Cual paja el tronco agita, y al vencedor agobia —1389— en sus fornidos brazos, y aun es el dueño allí:los mozos aplaudieron, se sonrojó la novia,los deudos murmuraron mirándose entre sí.Y en su balcón de noche oyó por las montañaszampoñas responderse, fogatas vio luciry en círculo apiñado que blande verdes cañasde mozos y zagalas parejas discurrir.Y reseñó cual hato sus bellas de una en unaque el mayordomo a todas juntara a diversiónde buen o de mal grado, danzaban, bien que algunaflechase entre sus vueltas los ojos al balcón.Que era galán el Conde, de brío y gracia muchaen juegos y armas diestro, en fuerza sin igual:delante las doncellas gozábase en la luchaen arrojar al polvo al más gentil zagal.Tal vez las deslumbraba con oro el prepotentetal vez por entre el bosque las perseguía audaz,tal vez a sus amores, más tierno o más paciente,buscaba, nuevo Jove[2], multíplice disfraz.Ora soldado fuera que con su canto y galadejara eternos rastros en pecho femenil;o pescador que a virgen en apartada calaal pie de instables olas jurara amores mil; Ora pastor que amante gimiera con la flauta;y a pastor de otros montes llevara blanca grey;y alguna ¡ay! inocente, al cebo vino incauta,y al fiel pastor un día, señor halló sin ley. Y sobre el pecho en donde prendió de amor la rosaentonces vio del Conde brillar la rica cruz,y vaciló en la danza, y se sentó la hermosa,y por dar rienda al llanto huyóse de la luz. Y alguna vista acaso clavada en las ventanasal expirar las teas, al dar el baile fin,miraba en las cortinas pasar sombras livianas,gimiendo ante las luces y risas del festín. II Mas ya las copas del festín risueñocirculaban más llenas, más frecuentes;y en extraños manjares y presenteslos caprichos mostrábanse del dueño. De luces larga hilera en torno ardíano en arañas pendían de los arcos;al festín de los nietos en sus marcosgeneración difunta presidía.Igual blasón se viera en la vajilla —1890— en libreas, tapices y sitiales,reflejándolo todos, cual cristales,do un mismo sol sobre mil puntos brilla,Veinte en torno se sientan a la mesaveinte brindis dirígense al estrado do está la dama del esposo al lado,y un suspiro su pena a nadie expresa. Suspiro que a su madre acuso envía o a sus hermanas, o celosas dueñasa aquellas horas de placer risueñaso a la ciudad que en fiestas la mecía.O halla la mano de su esposo fría.o de sus ojos el ardor le asustao no ve rasgos en su faz adustacual los que en danzas vio pasar un día.—Y al desviar los ojos taciturnassiniestras caras a su espalda amagan,y hállase en soledad, y en su alma vagande castillos mil fábulas nocturnas.Ni de viejos atiende a las historias ni a sus elogios de mejores días, ni de mozos a apuestas y porfías,que en su yegua y lebrel cifran sus glorias. Ni del buen capellán al numen sabiode oyentes más latinos quizá digno, ni a los aplausos al juglar malignoque hiel y coplas vierte de su labio.Una voz de repente la despiertaque anuncia a trovador desconocido;el rumor por asombro suspendido,clavan todos sus ojos en la puerta.de tiernos años y gentil figura Entra, la faz cubierta, un lindo paje, la mano sin laúd, bizarro el trajesaludo humilde tímido murmura.pláceme la aventura, dijo el Conde; Digna es del hora y sitio, y de la dama.y viendo antifaz. ¿Es voto? Clamadoblando al cabeza aquel responde“trovador sin laúd”, y el noble ríe“Es Conde sin blasón”, audaz contesta-bufón al mozo tu vihuela prestahay quien laúd, y no quien timbres fíe” Mas del cantor los sones argentinosfatal recuerdo son que al Conde agita,profético cantar que ella meditacual si un ángel rasgara sus destinos. Canto del trovador.Ea apagad en copas y en holganzadel corazón recuerdos y pesar:Ea apagad las teas de venganza:teas serán los cirios del altar.Ea apagad del vendaval que asomacon fuertes cantos la silvestre voz:Ea cantad, gozad, que a la palomaenlaza amor el águila feroz. Fuerte es amor cuando en su cuna bellacada astro es sol, concierto cada son:Fuerte es amor que tímida doncellapostra a los pies de protector varón.Fuerte es amor que coge por trofeolas rosas todas que a su paso hallóViven no más las rosas de himeneo[3],las otras ¡ay! Un viento las secó. Bueno es, oh Conde, hacer de todas lechopara formar el tálamo nupcial:Bueno es triunfar del brazo cual del pecho,ser en amor más que en poder fatal:Bueno es verter de los ojos centella, del soplo fuego, de los labios miel,Y entre tus flores una hallar tan bellaque de tu sien será corona fiel. Bella eres, sí, bastante a dar enojosdama gentil, la fama no mintió:Bella eres sí, que azules son tus ojos,tus labios flor que el hombre no besó. Bella eres sí... más guárdate, oh hermosa,de envidia cruel o de hechizo traidor,que hay quien sellar tus labios so[4] la losa,cegar quisiera tu mirar de amor. Feliz de ti que espinas en tu lechono sentirás, ni crimen en amar:Feliz de ti que al dormirte en su pechootro en su vez no temerás hallar.feliz de ti.... en ti, su rostro fijo...a ti su voz, ¡¡sin verle desleal!...no, que ya el mundo vuestra unión bendijo:si el pecho no, blasón tenéis igual. Lustre y blasón que muerto ya el cariñotiene lugar de corazón tal vez.Lustre y blasón que unido en cada niñoveréis brillar formando vuestra prez.Lustre y blasón os cante en fuerte trompaun paladín o heraldo trovador.Mas ¿qué sé yo de lides y de pompa? solo probé los campos y el amor.Supe un cantar, ¡cuan bien le respondíapor los vallados otra amante voz!Supe un cantar... más hoy no lo sabría;dicha y cantar cual sueño huyó veloz.Supe un cantar.... tú lo sabrás o Conde,cántalo tú, tú que eres hoy feliz.No más se canta cuando amor respondeentre la grey, de flores en tapiz. Pasa el amor; su tumba, bella dama,mirando estás en cada ser que ves.Pasa el amor: la antes florida ramatu fin dirá crujiendo so tus piesPasa el amor, que en donde ves abrojosflores y miel un día vio también;Y día y noche llorarán tus ojos...antes de mí lloraron más de cien. Guárdala tú, la joya que me tiendes,que a la mujer siempre es su don fatal.Guárdala tú, que el duelo no comprendesde verla ornar el seno de un rival.Guárdala tú, o conde, esa cadena;rompiste ya la que te di, Señorlas hojas secas ya de una azucena,pidiera a ti si fuera, ay pastor.Oh, sea al par durable tu himeneocual estos fuegos que en su cuna vio;Oh, sea al par cordial como el deseo,como el placer del pueblo que danzó.Fecundo sea el lecho de tu alcobacual hoy mi pecho en esperanzas es,Fiel como tú, risueño cual mi trova,cual mi ser dure que acabando ves... Y era mármol la dama, y fulminanteardía el Conde alzado del asiento —1393—expiraron los sones, y el acentoel cantor vino al suelo vacilante.Y el antifaz voló mientras caía,desprendióse larguísimo el cabellomujer, clamaron voces mil al vello[5],la del Conde no más clamó ¡Lucía!Deslumbra su bello rostro a la Señoraque en su seno la acoge compasivay ora fija en la joven semiviva,ora en su infiel esposo, triste llora.Y ese llanto de hiel no vio Lucíani del Conde el cariño y el cuidadoclamando ¿a qué dejaste tu ganado?tu pastor, tu Ramón soy todavía.Corrió largo murmullo por la sala,la novia desmayó rasgado el pecho;veinte siervos cuidábanle en su lecho,y en sus brazos el Conde a la zagala.Digno de aquel cantar fue el himeneo,Digna de aquella noche fue su historia.El allende[6] del mar vivió de gloriabuscando en la ambición mayor trofeo;y ella en su yermo tálamo moría,Y otra dama ocupó su mismo puesto;y estéril fue aquel tálamo funesto,porque vida su amor no producía. José María Quadrado [1] Nota del autor. Este es el nombre que daban los pueblos de los contornos a un noble de Mallorca que aun a principios del siglo XVII se hallaba establecido en un castillo a las faldas de Galatos [1], ejerciendo un poder omnímodo por todo el distrito. Todavía se enseñan en el patio doce estacas en que de día y noche estaban atados 12 caballos, y un casco de herradura impreso en la piedra. Y cree ver el pueblo aparecer por las noches el Conde Malo sobre un caballo verde. Esta composición forma parte de otras compuestas sobre asuntos de esta isla tan fecunda en tradiciones como en bellezas naturales. Según parece fue don Ramon Burgues de Safortesa (1627-1694). La casa del conde estuvo en Formiguera.NOTAS[2] Jove: Júpiter, Zeus griego, que se metamorfoseaba en diversas figuras para sus conquistas amorosas.[3] Himeneo: boda, forma culta.[4] So: preposición, bajo la losa (forma antigua)[5] Vello : verlo, imitación de forma antigua.[6] Allende: al otro lado, forma antigua. | |
| dc.description.provincias | Balears, Illes::Balears, Illes | |
| dc.description.ubicacion | Puig de Galatzó | |
| dc.identifier.citation | Almacén de frutos literarios, Semanario de Palma. n. 87, 8 de enero de 1843, pp. 1387-1393. | |
| dc.identifier.uri | https://hdl.handle.net/10641/7852 | |
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| dc.leyendas.obras | Valriu, Caterina i Vibot, Tomàs: El Comte Mal, entre la història i la llegenda , Pollença: El Gall Editor, 2013 | |
| dc.leyendas.tema | Magia y fantasía | |
| dc.leyendas.tema | Tradiciones locales | |
| dc.leyendas.tema | Personajes célebres | |
| dc.rights | Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International | en |
| dc.rights.accessRights | open access | |
| dc.rights.uri | http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/ | |
| dc.subject.leyendasPersonajes | Conde Malo | |
| dc.subject.leyendasPersonajes | Conde Arnau | |
| dc.title | Las bodas del conde Malo | |
| dc.type | other | |
| dspace.entity.type | Leyenda |
