Legend: La leyenda de Don Pero Díaz
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[La leyenda de Don Pero Díaz]
Pobre y escasa de entierros es la catedral, y aun de ellos no quedan más que algunas estatuas yacentes o las lápidas modernamente transcritas. La tradición, a falta de epitafio, designa como imagen del primer obispo el antiguo bulto que ocupa un nicho del crucero a la parte del evangelio: en otro contiguo a la puerta del norte autoriza un cuadro la pavorosa leyenda del prelado Pedro Díaz, que resucitado por intercesión de san Francisco, y puesto de pie sobre el féretro durante las exequias, trajo nuevas de la otra vida a los aterrados circunstantes y aprovechando la prórroga de veinte días que se le concedió para enmienda de la suya se preparó a su segunda muerte con asombrosas penitencias.
Refiere Wadingo [1] que era el don Pedro Díaz muy dado a los deleites de la carne, y que cayendo mortalmente enfermo al tercer año de su episcopado, después de resistir una y otra vez a los avisos de su camarero que veía en sueños su alma asediada por los demonios y defendida por un religioso venerable, consintió en confesarse al fin; que los deudos tuvieron oculta su muerte durante tres días para repartirse sus bienes más despacio; que traído a la iglesia su cuerpo resucitó, declarando que al ir a pronunciarse en el tribunal divino la sentencia de reprobación le había alcanzado san Francisco el referido plazo, y que lo empleó en penitencias, limosnas y predicaciones hasta que luego de cumplido volvió a expirar. Algo de misterioso debió ocurrir que diese margen a esta rara tradición.
NOTAS
[1] P. Lucas Wadding , O. F. M. (Watterform, 1588-1657)
