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Milagro del obispo Ataulfo

dc.autor.biografiahttp://www.cervantesvirtual.com/obra/francisco-de-paula-mellado-granada-1810-1876-semblanza/
dc.autor.muerte1876
dc.autor.nacimiento1810
dc.contributor.authorMellado, Francisco de Paula
dc.contributor.otherRosario Álvarez Rubio
dc.coverage.spatialeast=-6.074390300000005; north=43.3870837
dc.coverage.temporalSigloSiglo IX
dc.date.accessioned2025-12-17T10:35:55Z
dc.date.available2025-12-17T10:35:55Z
dc.description.abstractAcusado falsamente de sodomía ante el rey Ordoño I, el obispo Ataulfo es declarado inocente por intervención divina al amansar ante la corte al toro bravo que iba a matarlo
dc.description.leyendas[Leyenda del obispo Ataulfo] Otra leyenda de Oviedo se refiere en el reinado de Ordoño I, bastante extraña, y que encontramos relatada como un hecho cierto por gravísimos [1] historiadores. Cuatro esclavos de la catedral de Santiago acusaron ante el rey a su obispo, llamado Ataulfo, conocido por la santidad de sus costumbres, de haber cometido el enormísimo pecado de sodomía [2]. Indignado el rey don Ordoño, mandó compareciese a su presencia el prelado, el cual acudió a Oviedo inmediatamente, y antes de entrar en el alcázar real celebró misa. Con el traje de pontifical se presentó a don Ordoño, y este sin escuchar sus disculpas, mandó soltar contra el obispo un bravísimo toro azorado con perros y garrochas [3] . Ataulfo entonces hizo la señal de la cruz, y se llegó al toro que bajó humildemente su gallarda [4]  cabeza, y le presentó sus agudas astas que el obispo le quitó fácilmente, y presentó a los espectadores. Eran estos el rey y los grandes [5], los que asombrados con tan gran prodigio reconocieron la inocencia de Ataulfo, y se arrojaron a sus pies en demanda de perdón por haber dado crédito a la calumnia. Los esclavos fueron condenados a la hoguera, y los cuernos del toro colgados de las bóvedas de la catedral de Oviedo en memoria de tan señalado suceso. Ataulfo no quiso volver a su silla [6] y renunciando su alta dignidad, se retiró a un lugar cerca de Grado, donde vivió y murió santísimamente. De su nombre se dijo aquella aldea Santo Dolfo, y su cuerpo se conserva en su iglesia con la reverencia y culto que se da a los santos.  NOTAS[1] gravísimos : serios, eruditos[2] sodomía : homosexualidad[3] garrochas : varas largas acabadas en punta o con un arpón de hierro[4] gallarda : de hermosa presencia[5] los grandes : alta nobleza, con poder y riquezas[6] silla : sede episcopal
dc.description.provinciasAsturias, Principado de::Asturias
dc.description.ubicacionGrado
dc.identifier.citationRecuerdos de un viaje por España, Madrid, Imprenta de F. de P, Mellado, 1849-1851, tomo I, pp. 152-153. Reimpreso por Guillermo Blázquez (ed.), Madrid, Ediciones de Arte y Costumbres, 1985.
dc.identifier.urihttps://hdl.handle.net/10641/6648
dc.rightsAttribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 Internationalen
dc.rights.accessRightsopen access
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/
dc.subject.leyendasMilagro
dc.subject.leyendasPersonajesObispo Ataulfo
dc.subject.leyendasPersonajesOrdoño I
dc.subject.leyendasPersonajesmagnates
dc.subject.leyendasPersonajesEsclavos difamadores
dc.titleMilagro del obispo Ataulfo
dc.typeother
dspace.entity.typeLeyenda

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