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Alfonso el Cristiano o de la Espinera

dc.autor.biografiahttp://www.cervantesvirtual.com/obra/francisco-de-paula-mellado-granada-1810-1876-semblanza/
dc.autor.muerte1876
dc.autor.nacimiento1810
dc.contributor.authorMellado, Francisco de Paula
dc.contributor.otherChristelle Screiber di-Cesare
dc.coverage.spatialeast=-5.435574799999999; north=43.4817214
dc.coverage.temporalSigloSiglo XIII
dc.date.accessioned2025-12-17T09:07:46Z
dc.date.available2025-12-17T09:07:46Z
dc.description.abstractAlonso de Espinera se convierte por la intervención de San Ildefonso
dc.description.leyendas[ Alfonso el Cristiano o de la Espinera ] Después de hablar de la visita de Carlos I, que es el gran recuerdo histórico de Villaviciosa, hablaremos del origen del dicho vulgar en Asturias de llamar a sus moradores los hijos de Alfonso el Cristiano o de la Espinera, según nos le refirió uno de los alquiladores de nuestros caballos.Dice, pues, la tradición, que allá en tiempo de entonces, hubo en esta villa un guerrero muy valiente y feroz llamado Alfonso; el cual, menos que por la defensa de la religión de Cristo, combatía con los moros por satisfacer sus crueles instintos de matar a los hombres, robar las doncellas, etc. etc. Su santo titular quiso a toda costa salvar aquella alma que caminaba a largos pasos a su perdición eterna, y un día revestido de sus ricos ornamentos episcopales y rodeado de una aureola de gloria, se le apareció en lo alto de un espino reprendiéndole su mala vida y ordenándole fuese en penitencia a peregrinar a Covadonga, Roma, y Jerusalén. Prometióle el glorioso San Ildefonso a su protegido, que cuando Dios le hubiese perdonado sus enormes pecados, vería en sí mismo una señal evidente.Alfonso, ya convertido desde aquel momento, arrojó la espada y la lanza, y empuñando el bordón de los romeros, dio sus bienes a los pobres y marchó a obedecer el precepto divino.De regreso a su patria, entraba todos los días en la iglesia al toque del alba, y no salía sino cuando el sacristán lo echaba fuera para cerrar las puertas. Ayunaba de continuo, maceraba sus carnes pecadoras, y dormía siempre bajo el espino donde había visto al santo arzobispo cuyo nombre manchara hasta el día de su conversión.Por fin, Dios, conmovido de tan severa penitencia le perdonó, y la señal que San Ildefonso pronosticara, apareció por fin. Consistía esta en verse siempre el tal Alfonso en una atmósfera contraria a todos los demás hombres. Así es, que cuando todos buscaban en diciembre el fuego para libertarse del frío que helaba sus miembros, Alfonso el Cristiano sudaba copiosamente; y viceversa, en las calurosas tardes de la canícula, pedía de limosna algunas ramas de árboles para formar una hoguera en la que se calentaba.Finalmente, Alfonso el Cristiano llegó a muy avanzada edad, murió en opinión de santo, y fue sepultado al pie del Espino milagroso.
dc.description.provinciasAsturias, Principado de::Asturias
dc.description.ubicacionVillaviciosa
dc.identifier.citationRecuerdos de un viaje por España. Castilla, León, Oviedo y Provincias Vascongadas, Madrid, Establecimiento tipográfico de Mellado, 1849, pp. 117-118.
dc.identifier.urihttps://hdl.handle.net/10641/6643
dc.rightsAttribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 Internationalen
dc.rights.accessRightsopen access
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/
dc.subject.leyendasPersonajesPecador convertido
dc.titleAlfonso el Cristiano o de la Espinera
dc.typeother
dspace.entity.typeLeyenda

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